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viernes, 5 de julio de 2019

BLAS DE OTERO Y LA CANCIÓN PARA LA PAZ Y LA AMNISTÍA

CAMPAÑA POR LA AMNISTÍA





A comienzos de la década de los 60, y organizadas por el PCE en el exilio, comienzan a organizarse actos políticos en Europa, solicitando la amnistía de los presos políticos españoles.  En París, en los salones de Hotel Continental, se celebró los días 25 y 26 de marzo de 1961, la “Conferencia de Europa Occidental por la amnistía de los presos y exiliados políticos españoles”. Los convocantes, para conseguir el mayor apoyo posible de personalidades que no fueran comunistas, invitaron Vincent Auriol, expresidente de la República Francesa, y Edgar Faure, expresidente del Consejo de Ministros. Entre los firmantes se encontraban Frangois Mauriac, André Malraux, Marc Chagall y Jean Cocteau. Desde Cannes, Pablo Picasso envió el siguiente telegrama:



Para contribuir a la financiación de la campaña por la amnistía para los exiliados y presos políticos españoles, algunos de los cuales llevan más de veinte años en prisión, he donado uno de mis cuadros a fin de que sea vendido en Londres. Os pido que hagáis lo mismo.

Marcos Ana (cuyo verdadero nombre era Fernando Macarro Castillo: Alconada, Salamanca, 1920-Madrid, 2016), preso político en la cárcel de Burgos, y amnistiado a principios de los años sesenta, comenzó una gira por varios países europeos, organizadas por el “Comité para la amnistía”. En Suiza, gracias al apoyo de numerosas personalidades de la vida social y política, el comité organizó desde el otoño de 1961 las primeras conferencias contra el régimen franquista, como anunciaba el Mundo Obrero: Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España en mayo de 1961.

Pero no solo se les pidió a los artistas plásticos su colaboración. También a los poetas, se les solicitó que colaboraran con algún texto alusivo a esta campaña. Blas de Otero, que en sus distintos viajes a París, era acogido por el PCE, quizá por ello se sitió en la necesidad de colaborar por compromiso, a esta campaña.

CARLOS PALACIO
Entre los poemas de Blas de Otero que no aparecen nunca en las distintas ediciones de sus obras completas, se encuentra un texto escrito en la residencia parisina del compositor que le puso música: Carlos Palacio García (Alcoy, Alicante, 1911 - París, Francia, 1997). Esta canción, titulada “Canción para la paz y la amnistía” se grabó en París y fue muy radiada en las emisiones de Radio España Independiente y las emisiones en español de Radio París durante la década de los 60, durante las campañas que se realizaron para la amnistía de los presos políticos españoles, encerrados en las cárceles franquistas, como se puede escuchar en las grabaciones de éstos programas, conservadas en el archivo histórico del PCE depositados en la Fundación de Investigaciones Marxistas.




LA VISITA

BLAS DE OTERO EN PARÍS
Según nos cuenta Carlos Palacio en sus memorias (ver bibliografía), su amigo el escritor José Santacreu Mansanet (Beniardá, Alicante, 1909 - Moscú, URSS, 1970), le pone en contacto en París con Blas de Otero, al que no conocía. Santacreu le había editado en Moscú las canciones sobre los poemas de Otero (¡Levántate, España! Canciones para canto, solista o coro, y piano. Moscú: Editorial de Música, 1964), aprovechando que era colaborador de la revista “Literatura Soviética”. Fue él el que, en diciembre de 1968, le envía el poema “Lenin” para que le ponga música, para colaborar en las celebraciones del centenario del nacimiento del líder soviético.

Esto es lo que nos cuenta Palacio en sus memorias:

HOTEL NANCY
Le conocí en París. Sí, Blas de Otero vino a verme una tarde a mi habitación de la calle Gambey, Hotel Nancy. Yo ya tenía piano. Había escrito la música de varios poemas suyos que le di a oír. Los escuchó silenciosamente; el silencio le acompañaba en su vida, formaba parte de su naturaleza; pero siempre se comportó cordial y sencillo conmigo, alguna vez hasta comunicativo y feliz, especialmente aquella noche que cenó con mi familia, Juan Alcalde y Concha, [Juan Alcalde Alonso: Madrid, 1918. En 1960, acompañado de su mujer, Concepción Moreda, llegar a París para participar en 1963 en la exposición “Artistes Espagnoles á París” de la Galería Epon] y aquella muchacha cubana poetisa que le acompañaba que hasta muchos años después no supe que era su mujer [Yolanda Pina: se casaron en marzo de 1964 en Cuba]. Aun en los momentos de hermético silencio, tras la severa austeridad de su rosto, yo adivinaba en él un espíritu sensible a todo contacto humano; porque él era eso, humano, “fieramente humano”, aun escondido tras la sólida muralla, infranqueable, de sus soledades. Siempre, a pesar de su esperanza, siempre sentía yo en él su ardor profundo, sus incendios interiores, que no podía sofocar, disimulados por una falsa serenidad, como esos arroyuelos que se deslizan bajo tupidas malezas y ni siquiera un ligero rumor nos denuncia su existencia. Escuchaba atento mi música; parecía que estaba lejos, ensimismado en secretos celajes y, sin embargo, nunca le sentí más feliz ni más metido en mi corazón que esa tarde de París.

Cuando yo escribía la música de este poema no olvidaba un instante que esa campana es el tañido de la injusticia y el crimen. Musicalmente, he intentado expresarlo con toda la crudeza que el poeta sólo sugiere, con imitaciones de lúgubres campanas en los bajos del piano, valiéndome de disonancias y superposiciones de acordes de alejadas tonalidades que subrayan -no sé si lo consiguen- el ambiente trágico de España. Yo veo en Blas de Otero al representante de una generación de poetas que han acabado con la torre de marfil, poesía que no es más que la imagen narcisista de uno mismo. Con un tono áspero, grave, voluntariamente gris, desprovisto, más bien despojado de todo símbolo superfluo, la poesía de Blas de Otero hunde sus raíces en España. Precisa y concisa, anti elocuente, es el reflejo más exacto de la dramática realidad española.

Pero después de escuchar los poemas musicados que realizó sobre su poesía, continúa narrando Palacios:

Continuaba a mi lado, frente al piano. Ahora oía la música a un breve poema a la paloma de la paz y la amnistía que un día lejano aún, volaría sobre la tierra de España reconquistada para el hombre:

Paloma de la paz y la amnistía:
que el hombre beba el aire de tu vuelo.
¡Que mantenga tu dirección de luz y de esperanza!
¡Amnistía! ¡Esto queremos!
Estas palabras vibran en tus alas
paloma de la paz y la amnistía.

Y después, Levántate, España, En el puerto de Málaga, Mi nombre está en la mina, Se ha parado el aire...
Y después, nada. Un hombre, como tantos en mi vida, que iba a perdérseme entre las nieblas espesas que ya no se disipan jamás.

Más adelante, hablando sobre la España de 1978, nos dice que estos versos los escribió Otero en la habitación de su hotel, lo que nos hace pensar si fue ese mismo día o hubo varias visitas al lugar:

Los versos que un día escribiera Blas de Otero en mi modesta habitación del hotel Nancy, “Paloma de la paz y la amnistía”, adquirían plena significación. La amnistía era un hecho. La paloma volaba, feliz y luminosa, por los cielos de mi patria. España, crepúsculo inundado de dolor, mira el alba extraña y nueva que comienza a puntear.

LA DIFUSIÓN:

Esta canción fue grabada en París y trasmitida muy a menudo por Radio España Independiente (la emisora del Partido Comunista de España que transmitía por esas fechas desde la capital de Rumanía, Bucarest), como demuestran las grabaciones sonoras de los archivos del PCE, que se conservan en la Universidad Complutense de Madrid.

Carlos Palacio colaboró muy a menudo con esta radio, ofreciendo entrevistas y recitales. Fue él el que compuso la sintonía de Radio España Independiente (conocida como “La Pirenaica”, aunque nunca transmitió desde allí).






Fue grabada en Francia por el tenor aragonés Félix Esteban Aznar, en las emisiones en español de Radio París, que presentaba el locutor Julián Antonio Ramírez Hernando. Félix Esteban estuvo viviendo en Francia durante algún tiempo, grabando allí algunos discos, y colaborando con Carlos Palacio, para enviar a Radio España Independiente las grabaciones allí realizadas, que se transmitían sin mencionar a los autores (grabó además, otras cinco canciones de Blas de Otero. Ver: Los poemas de Blas de Otero en la música lírica y coral).


Aquí podemos escuchar la grabación:









CANCIÓN PARA LA PAZ Y LA AMNISTÍA





La partitura con el texto se editó en la URSS, con el título на свободу [La libertad], con traducción y adaptación al ruso por Sergej Bolotin, y la adaptación musical de Tomasz Sikorskoj, como se aprecia en esta ficha catalográfica de la Biblioteca Nacional Checa. 



EL PROBLEMA DE LA DATACIÓN:

Con los datos que disponemos surge un problema sobre cuando hizo Blas de Otero y Carlos Palacio esta colaboración conjunta. 

Según Gregorio San Juan (ver bibliografía), el encuentro se realizó “un día en 1961, el año en que se iniciaba la construcción del muro de Berlín”. Pero como dice el mismo Palacio, con él estaba “aquella muchacha cubana que le acompañaba que hasta muchos años después no supe que era su mujer”. Pero Blas de Otero conoció y se casó con Yolanda Pina en 1964 y no regresó a París con su esposa cubana hasta abril de 1968, por lo que esta fecha es improbable, a no ser que Palacio confundiese a Yolanda con otra acompañante del poeta (tal vez Sabina de la Cruz). Además, aún no había realizado las composiciones que da a escuchar al poeta.

Blas de Otero se encuentra en París en otoño de 1963 (para la presentación de su libro “Que trata de España”), y permanece allí hasta principios de 1964 (cuando recibe una invitación para viajar a Cuba como jurado del premio de poesía “Casa de las Américas”). En esta fecha, Carlos Palacio ya tenía realizada las composiciones sobre poemas de Otero que le da a escuchar en su casa (pues ya tiene piano), textos musicados que editó Moscú en 1964. Esta podría ser la fecha más probable del encuentro, aunque sigue sin concordar que estuviera allí Yolanda Pina.

La tercera fecha para concordar este recuerdo de Palacio, sería abril de 1968 que, de regreso a España, pasa por París junto a su esposa cubana, pero lo más probable es que fuera a finales de 1963 (o principios de 1964) y que Palacio confundiera a la acompañante del poeta.




LA TARJETA POSTAL:

El poema se editó en Francia en una tarjeta postal sin fecha ni datos de impresión. Por una cara aparecía el dibujo que Pablo Picasso dibujó el 6 de noviembre de 1959, al que tituló “La paloma y el prisionero”, y que donó al CISE (Comité Internacional de Solidaridad con España, creado en París por el PCE y dirigido por Marcos Ana), probable la editora de la postal.
En la trasera, con el tradicional diseño de las tarjetas postales, aparece en la izquierda la canción (sin autoría de texto y música), con otro verso más. Lleva el título “Canción para la paz y la amnistía”, y tras el texto de la canción, el eslogan en mayúsculas: 
“¡AMNISTÍA TOTAL PARA LOS PRESOS Y EMIGRADOS POLÍTICOS!
Esta es la versión:

PALOMA de la paz y la amnistía:
Que el hombre beba el aire de tu vuelo.
Que mantenga
tu dirección de luz y de esperanza.
Que cercene
las rejas que aprisionan la justicia.
Esto queremos.
Estas palabras vibran en tus alas,
paloma de la paz y la amnistía.






El poema canción también apareció en un cancionero editado (seguramente en Madrid) por la Unión de Juventudes Comunistas de España, llamado “Cancionero del la juventud”. Fue editado en multicopista sobre el año 1978 aproximadamente (p. 28). Está en el apartado segundo, llamado “Canciones revolucionarias”, y en él ya se recoge la autoría de Blas de Otero y Carlos Palacio. El texto es casi similar al de la postal, aunque el verso séptimo cambia algo:
¡Amnistía! ¡Amnistía! Esto queremos.



Como hemos comentado, este texto no ha aparecido nunca en ninguna de las ediciones de las obras completas de Blas de Otero.

PÁGINAS RELACIONADAS:

¿DONDE ESTÁ BLAS DE OTERO?
LOS POEMAS DE BLAS DE OTERO EN LA MÚSICA LÍRICA Y CORAL
LA PRIMERA POESÍA CANTADA DE BLAS DE OTERO

BIBLIOGRAFÍA:


MUNDO OBRERO: Órgano del Comité Central del Partido Comunista de España. Año XXXI. Número 10. Mayo 1961.
PALACIO, Carlos: Acordes en el alma: memorias. Alicante: Diputación Provincial, Instituto Juan Gil-Albert, 1984. ISBN: 84-505-0941-6
SAN JUAN, Gregorio: Este otro Blas de Otero (y II). Pérgola. Revista cultural, Bilbao. Área de Cultura y Turismo. p. 4
Fundación de Investigaciones Marxistas. Archivo histórico del PCE. Fondo sonoro.
UJCE (ed.): Canciones revolucionarias. [s/l], [s/f]
PALACIO, Carlos: Вставай, Испания!: Песни: Для пения (соло, хор) с ф.-п. - [¡Levántate, España! Canciones para canto (solista o coro) y piano]. М.: Музыка, 1964 [Moscú: Editorial de Música, 1964].

sábado, 26 de enero de 2019

A CARABANCHEL...

LA CONFERENCIA EPISCOPAL. -

El presidente de la Conferencia episcopal, Vicente Enrique y Tarancón (Burriana, Castellón, 1907 - Valencia, 1994), afirma en noviembre de 1974, tras el nombramiento del nuevo presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro, en el acto de inauguración de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal, encargada de estudiar el tema de la reconciliación, que “estamos dispuestos a prestar la colaboración que puede pedirse a nuestro ministerio apostólico, para que, en orden a un desarrollo político, todo se resuelva con realismo y justicia, para que se superen las divergencias extremosas y se dé paso a una sociedad más unida, próspera y en paz”.






AÑO SANTO DE LA RECONCILIACIÓN. -

Por otra parte, la Comisión Española “Justitia et pax”, organismo nacional integrado en el ámbito vaticano a través de la Conferencia Episcopal, consigue reunir 150.000 firmas (otras treinta o cuarenta mil firmas no se han podido incorporar por faltarles el D.N.I.), que envuelven en paquetes de 500 pliegos hasta formar un bulto de dos metros de alto, pidiendo la amnistía para los presos políticos, gracia que esperan obtener del Jefe del Estado, Francisco Franco. Es una idea surgida en 1973, y que finalmente, presentan el documento el 28 de noviembre de 1974 en el plenario de obispos, reunidos desde el día 25 en el Pinar de Chamartín (Madrid). Lo que diferencia ese escrito de otros muchos de la época, es que no lo firmaban “los mismos de siempre”. Un simple párrafo con la solicitud de amnistía para exiliados y presos políticos como mejor medio de honrar el “Año Santo de la Reconciliación” proclamado por la Iglesia para 1975.

Es en el otoño de 1973, cuando “Justitia et pax” se planta qué iba a hacer en el “Año Santo de la Reconciliación”. Un estudio sobre la amnistía preparado por la Comisión, se remonta a tradiciones milenarias para justificar esa amnistía (que etimológicamente significa “olvido de las ofensas”). La Comisión Nacional designó a su presidente, Joaquín Ruiz Giménez Cortés (Hoyo de Manzanares, Madrid, 1913 - Madrid, 2009) para que presentara la decisión pro-amnistía a la Comisión Pontificia de Roma (la idea entraba dentro de la idea de Pablo VI de crear un organismo, a raíz del Concilio Vaticano II para trabajar por la justicia, la paz, el desarrollo y los derechos humanos). El día 25 de abril de 1973, se reúnen en Madrid los coordinadores para aprobar el texto definitivo de la carta que se presentaría al cardenal Vicente Enrique y Tarancón, presidente de la Conferencia Episcopal, con el ruego de transmitirla al Jefe del Estado. La campaña comenzó en mayo, pero recibió un empujón formidable cuando el Sínodo lanzó al mundo su mensaje sobre la reconciliación.

LA CARTA. -

La carta que se presentó era la siguiente:

Los que suscribimos esta carta, somos conscientes de que la auténtica reconciliación humana, que la Iglesia propugnó como uno de los aspectos esenciales de este Año Santo
-a celebrar en 1975-, exige una superación de las causas de división y enfrentamiento entre los hombres, sean cuales sean sus opiniones y creencias. Por ello, anhelamos vivamente que, por mediación de Vuestra Eminencia, como presidente de la Conferencia Episcopal Española, se obtenga del Jefe del Estado una amnistía general para los exiliados.
y los presos o sancionados por hechos de intencionalidad política o de objeción de conciencia. Añadiéndose a ello la necesidad de conseguir “un efectivo reconocimiento jurídico de los derechos humanos de reunión, asociación y expresión, así como los de las minorías étnicas existentes en nuestro país”, según las orientaciones del pensamiento cristiano y los textos jurídicos internacionales suscritos por el Gobierno español.


MARIANO GAMO. -

Dentro de estos acontecimientos, el párroco de Nuestra Señora de la Montaña de  Moratalaz (parroquia que se fundó en el verano de 1964, abarcando una demarcación de 5.000 habitantes del distrito madrileño de Moratalaz), Mariano Gamo (Tamajón, Guadalajara, 1931) que, a pesar de la negativa gubernamental, en 1971 es restituido a su destino, por el nuevo cardenal de Madrid, Vicente Enrique Tarancón, después de haber sido encarcelado, comienza una campaña en dicha parroquia para pedir la amnistía de los presos políticos. Dentro de dicha campaña, crea una canción que se cantará en los actos que allí se organizan, así como en las catequesis parroquiales.


Mariano Gamo, que la solidaridad con la clase obrera le surge tras su incorporación a esta parroquia, ofrece dicha parroquia a organizaciones clandestinas durante el franquismo, como CCOO, y su práctica pastoral se abre a las necesidades de los feligreses. Él entendía que había que actuar conforme al Concilio Vaticano II y los Derechos Humanos, y pedía la amnistía para los presos políticos, durante sus catequesis. Pasó tres años en la cárcel, y tras salir de prisión, se reintegró en su parroquia, aunque tuvo que impartir la homilía con la policía presente en la iglesia. Los asistentes a la misa participaban con riesgo, pero con la convicción de pertenecer a una Iglesia distinta a la del nacionalcatolicismo, llegó a comentar Mariano Gamo.



LA CANCIÓN. -

La canción “A Carabanchel” fue creada por Mariano Gamo, para solicitar la amnistía de los presos políticos del franquismo. La cantaba en sus catequesis, y era coreada por todos los niños que asistían.
En esta grabación podemos escuchar parte de ella:

A CARABANCHEL

La letra era la siguiente:

A Carabanchel, a Carabanchel
a arrancar la amnistía
a romper la pared;
a Carabanchel, a Carabanchel;
a romper las cadenas,
y el fascismo también.

Allí están los que gritaron,
sin miedo nuestra verdad;
allí esperan nuestros presos,
la hora de su libertad.

A Carabanchel, a Carabanchel…

Ya se acerca la hora gloriosa
de nuestra liberación;
el pueblo entero se alegra,
Peral precisa la unión.

A Carabanchel, a Carabanchel…

Paseo de Yeserías,
Zamora y Carabanchel;
Segovia, Cáceres, Burgos
Basauri, Soria y Jaén.

A Carabanchel, a Carabanchel…

Puerto de Santa María
Mahón, Teruel y Alcalá;
las cárceles del franquismo,
son estas y muchas más.

A Carabanchel, a Carabanchel…


BIBLIOGRAFÍA:

DELGADO DE LA ROSA, Juan Antonio: Mariano Gamo. Testigo de la transición. Cura obrero y marxista (Madrid: Endymion, 2012). ISBN-: 978-84-7731-539-1
---. Mariano Gamo, testigo de un tiempo. Entre cristianismo y marxismo y viceversa. (Madrid: Endymión 2012).