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sábado, 26 de enero de 2019

A CARABANCHEL...

LA CONFERENCIA EPISCOPAL. -

El presidente de la Conferencia episcopal, Vicente Enrique y Tarancón (Burriana, Castellón, 1907 - Valencia, 1994), afirma en noviembre de 1974, tras el nombramiento del nuevo presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro, en el acto de inauguración de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal, encargada de estudiar el tema de la reconciliación, que “estamos dispuestos a prestar la colaboración que puede pedirse a nuestro ministerio apostólico, para que, en orden a un desarrollo político, todo se resuelva con realismo y justicia, para que se superen las divergencias extremosas y se dé paso a una sociedad más unida, próspera y en paz”.






AÑO SANTO DE LA RECONCILIACIÓN. -

Por otra parte, la Comisión Española “Justitia et pax”, organismo nacional integrado en el ámbito vaticano a través de la Conferencia Episcopal, consigue reunir 150.000 firmas (otras treinta o cuarenta mil firmas no se han podido incorporar por faltarles el D.N.I.), que envuelven en paquetes de 500 pliegos hasta formar un bulto de dos metros de alto, pidiendo la amnistía para los presos políticos, gracia que esperan obtener del Jefe del Estado, Francisco Franco. Es una idea surgida en 1973, y que finalmente, presentan el documento el 28 de noviembre de 1974 en el plenario de obispos, reunidos desde el día 25 en el Pinar de Chamartín (Madrid). Lo que diferencia ese escrito de otros muchos de la época, es que no lo firmaban “los mismos de siempre”. Un simple párrafo con la solicitud de amnistía para exiliados y presos políticos como mejor medio de honrar el “Año Santo de la Reconciliación” proclamado por la Iglesia para 1975.

Es en el otoño de 1973, cuando “Justitia et pax” se planta qué iba a hacer en el “Año Santo de la Reconciliación”. Un estudio sobre la amnistía preparado por la Comisión, se remonta a tradiciones milenarias para justificar esa amnistía (que etimológicamente significa “olvido de las ofensas”). La Comisión Nacional designó a su presidente, Joaquín Ruiz Giménez Cortés (Hoyo de Manzanares, Madrid, 1913 - Madrid, 2009) para que presentara la decisión pro-amnistía a la Comisión Pontificia de Roma (la idea entraba dentro de la idea de Pablo VI de crear un organismo, a raíz del Concilio Vaticano II para trabajar por la justicia, la paz, el desarrollo y los derechos humanos). El día 25 de abril de 1973, se reúnen en Madrid los coordinadores para aprobar el texto definitivo de la carta que se presentaría al cardenal Vicente Enrique y Tarancón, presidente de la Conferencia Episcopal, con el ruego de transmitirla al Jefe del Estado. La campaña comenzó en mayo, pero recibió un empujón formidable cuando el Sínodo lanzó al mundo su mensaje sobre la reconciliación.

LA CARTA. -

La carta que se presentó era la siguiente:

Los que suscribimos esta carta, somos conscientes de que la auténtica reconciliación humana, que la Iglesia propugnó como uno de los aspectos esenciales de este Año Santo
-a celebrar en 1975-, exige una superación de las causas de división y enfrentamiento entre los hombres, sean cuales sean sus opiniones y creencias. Por ello, anhelamos vivamente que, por mediación de Vuestra Eminencia, como presidente de la Conferencia Episcopal Española, se obtenga del Jefe del Estado una amnistía general para los exiliados.
y los presos o sancionados por hechos de intencionalidad política o de objeción de conciencia. Añadiéndose a ello la necesidad de conseguir “un efectivo reconocimiento jurídico de los derechos humanos de reunión, asociación y expresión, así como los de las minorías étnicas existentes en nuestro país”, según las orientaciones del pensamiento cristiano y los textos jurídicos internacionales suscritos por el Gobierno español.


MARIANO GAMO. -

Dentro de estos acontecimientos, el párroco de Nuestra Señora de la Montaña de  Moratalaz (parroquia que se fundó en el verano de 1964, abarcando una demarcación de 5.000 habitantes del distrito madrileño de Moratalaz), Mariano Gamo (Tamajón, Guadalajara, 1931) que, a pesar de la negativa gubernamental, en 1971 es restituido a su destino, por el nuevo cardenal de Madrid, Vicente Enrique Tarancón, después de haber sido encarcelado, comienza una campaña en dicha parroquia para pedir la amnistía de los presos políticos. Dentro de dicha campaña, crea una canción que se cantará en los actos que allí se organizan, así como en las catequesis parroquiales.


Mariano Gamo, que la solidaridad con la clase obrera le surge tras su incorporación a esta parroquia, ofrece dicha parroquia a organizaciones clandestinas durante el franquismo, como CCOO, y su práctica pastoral se abre a las necesidades de los feligreses. Él entendía que había que actuar conforme al Concilio Vaticano II y los Derechos Humanos, y pedía la amnistía para los presos políticos, durante sus catequesis. Pasó tres años en la cárcel, y tras salir de prisión, se reintegró en su parroquia, aunque tuvo que impartir la homilía con la policía presente en la iglesia. Los asistentes a la misa participaban con riesgo, pero con la convicción de pertenecer a una Iglesia distinta a la del nacionalcatolicismo, llegó a comentar Mariano Gamo.



LA CANCIÓN. -

La canción “A Carabanchel” fue creada por Mariano Gamo, para solicitar la amnistía de los presos políticos del franquismo. La cantaba en sus catequesis, y era coreada por todos los niños que asistían.
En esta grabación podemos escuchar parte de ella:

A CARABANCHEL

La letra era la siguiente:

A Carabanchel, a Carabanchel
a arrancar la amnistía
a romper la pared;
a Carabanchel, a Carabanchel;
a romper las cadenas,
y el fascismo también.

Allí están los que gritaron,
sin miedo nuestra verdad;
allí esperan nuestros presos,
la hora de su libertad.

A Carabanchel, a Carabanchel…

Ya se acerca la hora gloriosa
de nuestra liberación;
el pueblo entero se alegra,
Peral precisa la unión.

A Carabanchel, a Carabanchel…

Paseo de Yeserías,
Zamora y Carabanchel;
Segovia, Cáceres, Burgos
Basauri, Soria y Jaén.

A Carabanchel, a Carabanchel…

Puerto de Santa María
Mahón, Teruel y Alcalá;
las cárceles del franquismo,
son estas y muchas más.

A Carabanchel, a Carabanchel…


BIBLIOGRAFÍA:

DELGADO DE LA ROSA, Juan Antonio: Mariano Gamo. Testigo de la transición. Cura obrero y marxista (Madrid: Endymion, 2012). ISBN-: 978-84-7731-539-1
---. Mariano Gamo, testigo de un tiempo. Entre cristianismo y marxismo y viceversa. (Madrid: Endymión 2012).