El uso de melodías tradicionales para
adaptarlas a fines políticos, es algo que se ha venido haciendo a lo largo de
siglos. Los musicólogos han denominado a esta técnica contrafactum (en plural contrafacta), y es un fenómeno bastante bien estudiado.
Hoy vamos a hablar de una canción de un famoso
burro. Una canción que pasó del folclore popular a la canción social. Parece
ser que surge en época de carnavales a principios del siglo pasado, en el pueblo
de Villarino de los Aires (Salamanca) y se le atribuye, no se sabe con qué
fundamento a un tal Valentín García Velasco. Otras fuentes indican que fue una
canción satírica que le compusieron los mozos del pueblo a la Tía Joaquina por
dejar morir al burro con el que su difunto marido, el Tío Francisco Silguero, se
dedicaba a vender vino, aguardiente y vinagre por los pueblos de alrededor. De
ahí los otros nombres con la que es conocida la copla: “El burro del tío Silguero” o “La
tía vinagre”. Este burro se ha convertido en un símbolo para el pueblo, y se le
ha erigido una escultura de granito frente a la escuela de Villarino.
La letra original de la canción (aunque hay diferentes versiones) dice así:
Ya se murió el burro
que acarreaba la vinagre,
se lo llevó Dios,
de esta vida miserable.
Que tu ru ru ru rú, que tu ru ru ru rú,
que tu ru ru ru rú, que bien lo sabes tú.
Él era valiente,
el era mohíno,
el era el alivio
de todo Villarino.
Que tu ru ru ru rú…….
No te acuerdas burro,
camino de Pereña,
tu tirabas coces
y yo te daba leña.
Que tu ru ru ru rú…….
Ya estiró la pata,
ya arrugó el hocico,
con el rabo tieso
decía adiós Perico.
Que tururururú…
Todas las vecinas
fueron al entierro,
y la tía Joaquina
tocaba el cencerro.
Que tu ru ru ru rú…
Esta canción adquirió una gran
popularidad. Prueba de ello es que, en los años 30, tenemos constancia de que
Federico García Lorca, gran amante de las canciones populares, la cantaba en
tertulias de amigos, como lo demuestra este texto de los diarios de Carlos
Morla:
-Ahora- anuncia, girando sobre el taburete
del piano en el que se ha instalado, antes de irme, y os pido perdón por
hacerlo tan pronto, voy a cantaros «La canción del burro».
Y, tras un delicioso preludio tocado con
sutileza, comienza a cantar:
Ya
se murió el burro
que acarreaba la vinagre,
ya se lo llevó Dios
de esta vida miserable.
Que tururururú, que tururururú...
Y la musiquilla es tan exquisita, tan
tierna y contagiosa, que terminamos, detrás de él, cantando en coro una estrofa
y otra, y otra más:
Todos
los vecinos
fueron
al entierro,
y
la tía María
tocaba
el cencerro.
Que
tururururú, que tururururú...
Maravillosa unión de todos ¿Qué
uniformidad! ¿Qué oído! Federico aplaude (Morla, 2008, 63-64).
Y también en junio de 1934, en la gira internacional
que La argentinita hace con la Compañía de Bailes Españoles, la incluye con una
adaptación musical para baile, de Rodolfo Halffter (Murga, 2012, 38)
Durante el periodo de la Guerra Civil no
tenemos constancia de que esta canción fuese utilizada para fines políticos o
sociales, pero podemos analizar su difusión, viendo algunos datos. Mientras que
en España aparece en los cancioneros populares leoneses, los exiliados que se
establecen en Hispanoamérica la difunden al otro lado del atlántico. Un ejemplo
claro es que, en 1942, la compositora asturiana María Teresa Prieto Fernández
de la Llana (Oviedo, 1896 - Ciudad de México, 1982) compone en México su “Sinfonía
asturiana” (1942), en la que reelabora varios temas del folclore español, entre
ellos “Ya se murió el burro” (Menéndez, 2012).
Y en 1958 fue grabado en
Argentina por el dúo Leda y María (Leda Valladares y María Elena Walsh). Fue en
el LP titulado “Canciones del tiempo de Maricastaña” (corte A1):
Versión que también grabaron en Chile el
grupo Quilapayún junto a Víctor Jara en su LP “Canciones folklóricas de América”
(1968) como canción popular de Salamanca:
USO
POLÍTICO DE LA COPLA:
El 10 de mayo de1954, la reina de Inglaterra Isabel II se casa con Felipe de
Edimburgo y en el viaje de novios recala en Gibraltar durante dos días el yate
Britannia. Los estudiantes madrileños de la Universidad Central, convocados por
el SEU (el sindicato oficial de estudiantes), convocan una manifestación en las
puertas de la embajada británica para protestar por esta visita. Y, junto al
grito de ¡Gibraltar español!, se oyó una adaptación política de esta canción,
como nos dice Sánchez Dragó:
Nos
abalanzamos sobre el vehículo, que, así rodeado, tuvo que parar. Todo el mundo,
y yo también, se llenó los bolsillos del gabán con las piedras por él
acarreadas. Siguió la marcha. Fuimos de facultad en facultad: Farmacia,
Medicina, Ciencias, Letras... Los estudiantes se nos unían. Todos, a coro,
cantábamos una canción cuya letra, seguramente, se había escrito pocas horas
antes en cualquier covacha falangista:
Ya viene el verano,
ya viene la fruta,
ya llega la reina
de los hijos de puta...
Que tururururú, que tururururú
La
música, de todos conocida, era la del “Raskayú, / cuando mueras / ¿qué harás
tú?” [sic] (Sánchez Dragó, 2020, 87).
Aparte de confundirse de melodía en la canción, nos da
una idea de donde se inspiró cinco años más tarde un estudiante madrileño que
también estaba en aquella manifestación, y que tenía aficiones poéticas, para
crear una letra a esta canción que traspasará la frontera española.
Efectivamente, en el cancionero “Canti
della nuova resistenza spagnola 1939-1961” (Turín, Einaudi, 1962), firmado por Sergio Liberovici y Michele L. Straniero, que recoge
canciones antifranquistas recopiladas en España por un grupo de italianos que
viajó por España un año antes, aparece un contrafactum de la canción, con el
título “Ya se fue el verano”, con la partitura para ser cantada, y con esta
letra:
Ya se fue el verano
ya vino el invierno
dentro de muy poco
caerá el gobierno.
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Todos los ministros
se irán al destierro,
y Francisco Franco
delante de ellos.
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
En España nadie
come ya caliente,
nos vamos a hacer
una funda pa' los dientes
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú
La verdura es cara
no hay quien coma fruta,
y todo por culpa
de un hijo… del Ferrol.
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Más de cien pesetas
cuesta la ternera,
ni que el animal
un hijo de Franco fuera
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Ya los españoles
no saben qué hacer,
en cuanto se muevan
los van a detener.
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Los americanos
son dueños de todo,
yo soy español,
pero en España me jodo.
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Curas, militares,
monjas y accionistas,
y del Opus Dei,
también los falangistas.
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Haced las maletas,
pronto será tarde;
idos del país,
que la cosa está que arde
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Ay, qué mala leche
nos dan los lecheros;
es mucho peor
la que tienen los obreros.
Que tururururú, que tururururú,
que tururururú, que la culpa la tienes tú.
Una nota al final de la página nos
aclara:
Recogida en Madrid de los labios del
propio autor, un joven intelectual. Fue escrita en 1959 con la tonada de una
antigua canción popular castellana o extremeña intitulada “La tía Vinagre”
(Liberovici y Straniero, 1962, s/p).
También la nota aclara:
Hijo del Ferrol: está por hijo de puta,
que rima con fruta. El Ferrol, en la provincia de La Coruña, Galicia, es uno de
los principales puestos militares de España; e1 nombre de la ciudad ha sido
cambiado en la actualidad por el de “El Ferrol del Caudillo” por haber nacido
allí, en 1892, Francisco Franco (Liberovici y Straniero, 1962, s/p).
La canción fue grabada en Italia ese mismo
año por la cantante Margot (Margherita Galante Garrone: Turín, Italia 1941, Génova,
Italia, 2017), en el disco “Canti della resistenza spagnola 1939/1961” (Italia Canta,
1962; corte A2).
En 2012, el profesor de la Universidad de
Sevilla Alberto Carrillo Linares, en un artículo titulado “Surcos de esperanza
y gritos de libertad. Música contra el franquismo” da como autor de esta contrafactum al
poeta Jesús López Pacheco (Madrid,
1930 - London, Ontario, Canadá, 1997), que se la cantó a los italianos el 14
julio de 1961, según las fichas que realizaron durante el viaje (Fondo
liberovici-Jona. Carpeta 22 del Centro Regionale Etnografico Linguistico de
Turín). Nos dice Carrillo en el artículo:
Ya se fue el verano,
una coplilla satírica de 1959 sobre la vida cotidiana, pero que tenía la virtud
de establecer relaciones entre la miseria de los españoles y el marco político.
En realidad, se trataba de la parodia de una cancioncilla anterior, La tía
Vinagre, interpretada en la nueva versión por Margot. El autor fue Jesús
López Pacheco, quien se la facilitó directamente a los italianos, junto a la
mujer del poeta, Marisol Lázaro, durante el encuentro que tuvieron en Madrid (Carrillo
Linares, 2012, 92).
También esta autoría ha sido confirmada por el cantante
alicantino Adolfo Celdrán, que a finales de los 60 tuvo gran amistad con el
poeta, y que en 1971 grabó otra de las canciones de este cancionero (la
titulada “Una canción”), y les puso música a varios de sus poemas: “Lo de Ya se fue el verano..., sí que lo recuerdo,
y sí pienso que esa versión es de Jesús” (entrevista del autor del blog a Adolfo Celdrán: 30-9-25).
DIFUSIÓN
INTERNACIONAL:
Esta versión politizada de la copla
popular, tuvo su difusión en Europa y América, como ahora veremos:
Un disco editado en 1965 en Suecia, que recogía
la grabación de un programa de la TV sueca con el título En sång, ett vapen (Una canción, un arma),
ofrecía una versión del tema, en traducción al sueco de Jacob Branting e interpretada
por la actriz y cantante sueca Evabritt Strandberg (Estocolmo, 1943). Llevaba
el título de “Vaggvisa” (Canción de cuna). También se editó en un cancionero
con las partituras: “En sång, ett vapen. 6 spanska motståndssånger (Una
canción, un arma. Seis canciones de la resistencia española):
VAGGVISA
La curiosa adaptación, en traducción al
español, es más o menos así (lógicamente, al traducirlo ha perdido la rima):
El verano ha llegado,
los días son fríos;
con el fuerte viento,
caerán las hojas marchitas.
Estribillo:
Tan suavemente, tan suavemente, por el
bien común.
Todos sus pequeños sirvientes
huirán del país;
Franco es el jefe
de toda la banda de ladrones.
No hay carne en la olla
ni carbón en la estufa;
pronto sacrificaremos
al gran cerdo gordo.
La estrella es de bronce
la cruz es de plata,
el papel del rico,
tiene bordes de oro.
No hay dátiles ni tomates
en nuestra mesa;
todo nos lo ha quitado
el buen Padre de la Patria.
No debes quejarte,
debes callarte;
si gritas en España,
puedes salir lastimado.
Los grandes señores
se sientan al otro lado del mar;
naciste en España
y eres inferior a un esclavo.
Ha llegado el verano,
los días son fríos;
con el fuerte viento,
caerán las hojas marchitas.
EL
VIAJE POR AMÉRICA:
El hecho de que se editara el cancionero en
Uruguay un año después de hacerlo en Italia (El siglo ilustrado, 1963) y la difusión
del disco italiano por las radios europeas y americanas de tendencia izquierdista,
hizo que esta versión antifranquista se grabara en América, a veces
considerada como canción de la Guerra Civil española.
En 1968 fue grabada por el grupo chileno Quilapayún
en su LP “X Vietnam”, como canción “de la revolución española”:
También ese mismo año, el cantautor Rolando
Alarcón Soto (Santiago de Chile, 1929 -1973), en su LP “Canciones de la guerra
civil española” (corte A3), como canción tradicional de la guerra:
Y en un disco alemán de 1984 de Jorge
López Palacio y la banda alemana Lilienthal (editado ese mismo año en Colombia)
llamado “Colombia, paloma herida”, como canción tradicional, con arreglos de H.J.
Maucksch (corte B5):
Y el cantante mexicano Oscar Chávez Fernández (Ciudad de
México, 1935 - 2020) en su disco CD de 1999 “Canciones de la Guerra Civil y resistencia
española (España 1936-1939-1975)” también la grabó:
Morla Lynch, Carlos: En España con
Federico García Lorca. Valencina de la Concepción (Sevilla), Renacimiento, 2008.
Murga Castro, Idoia: “La Compañía de
Bailes Españoles (1933-1934): Argentinita, Lorca y Sánchez Mejías”. La
investigación en Danza en España. Valencia, Mahalí, 2012.
Sánchez Dragó, Fernando: Galgo corredor. Los
años guerreros (1953-1964). Barcelona, Planeta, 2020.