Hoy vamos a hablar de una canción de un famoso burro. Una canción que pasó del folclore popular a la canción social. Parece ser que surge en época de carnavales a principios del siglo pasado, en el pueblo de Villarino de los Aires (Salamanca) y se le atribuye, no se sabe con qué fundamento a un tal Valentín García Velasco. Otras fuentes indican que fue una canción satírica que le compusieron los mozos del pueblo a la Tía Joaquina por dejar morir al burro con el que su difunto marido, el Tío Francisco Silguero, se dedicaba a vender vino, aguardiente y vinagre por los pueblos de alrededor. De ahí los otros nombres con la que es conocida la copla: “El burro del tío Silguero” o “La tía vinagre”. Este burro se ha convertido en un símbolo para el pueblo, y se le ha erigido una escultura de granito frente a la escuela de Villarino.
La letra original de la canción (aunque hay diferentes versiones) dice así:
Ya se murió el burro
Que tu ru ru ru rú, que tu ru ru ru rú,
Él era valiente,
Que tu ru ru ru rú…….
No te acuerdas burro,
Que tu ru ru ru rú…….
Ya estiró la pata,
Que tururururú…
Todas las vecinas
Que tu ru ru ru rú…
Esta canción adquirió una gran popularidad. Prueba de ello es que, en los años 30, tenemos constancia que Federico García Lorca, gran amante de las canciones populares, la cantaba en tertulias de amigos, como lo demuestra este texto de los diarios de Carlos Morla:
-Ahora- anuncia, girando sobre el taburete del piano en el que se ha instalado, antes de irme, y os pido perdón por hacerlo tan pronto, voy a cantaros «La canción del burro».
Ya se murió el burro
Que tururururú, que tururururú...
Y la musiquilla es tan exquisita, tan tierna y contagiosa, que terminamos, detrás de él, cantando en coro una estrofa y otra, y otra más:
Todos los vecinos
Que tururururú, que tururururú...
Maravillosa unión de todos ¿Qué uniformidad! ¿Qué oído! Federico aplaude (Morla, 2008, 63-64).
Y también en junio de 1934, en la gira internacional que La argentinita hace con la Compañía de Bailes Españoles, la incluye con una adaptación musical para baile, de Rodolfo Halffter (Murga, 2012, 38)
Durante el periodo de la Guerra Civil no tenemos constancia de que esta canción fuese utilizada para fines políticos o sociales, pero podemos analizar su difusión, viendo algunos datos. Mientras que en España aparece en los cancioneros populares leoneses, los exiliados que se establecen en Hispanoamérica la difunden al otro lado del atlántico. Un ejemplo claro es que, en 1942, la compositora asturiana María Teresa Prieto Fernández de la Llana (Oviedo, 1896 - Ciudad de México, 1982) compone en México su “Sinfonía asturiana” (1942), en la que reelabora varios temas del folclore español, entre ellos “Ya se murió el burro” (Menéndez, 2012).
Y en 1958 fue grabado en Argentina por el dúo Leda y María (Leda Valladares y María Elena Walsh). Fue en el LP titulado “Canciones del tiempo de Maricastaña” (corte A1):
USO POLÍTICO DE LA COPLA:
El 10 de mayo de 1954, la reina de Inglaterra Isabel II se casa con Felipe de Edimburgo y en el viaje de novios recala en Gibraltar durante dos días el yate Britannia. Los estudiantes madrileños de la Universidad Central, convocados por el SEU (el sindicato oficial de estudiantes), convocan una manifestación en las puertas de la embajada británica para protestar por esta visita. Y, junto al grito de ¡Gibraltar español!, se oyó una adaptación política de esta canción, como nos dice Sánchez Dragó:
Nos abalanzamos sobre el vehículo, que, así rodeado, tuvo que parar. Todo el mundo, y yo también, se llenó los bolsillos del gabán con las piedras por él acarreadas. Siguió la marcha. Fuimos de facultad en facultad: Farmacia, Medicina, Ciencias, Letras... Los estudiantes se nos unían. Todos, a coro, cantábamos una canción cuya letra, seguramente, se había escrito pocas horas antes en cualquier covacha falangista:
Ya viene el verano,
Que tururururú, que tururururú
La música, de todos conocida, era la del “Raskayú, / cuando mueras / ¿qué harás tú?” [sic] (Sánchez Dragó, 2020, 87).
Aparte de confundirse de melodía en la canción, nos da una idea de donde se inspiró cinco años más tarde un estudiante madrileño que también estaba en aquella manifestación, y que tenía aficiones poéticas, para crear una letra a esta canción que traspasará la frontera española.
Efectivamente, en el cancionero “Canti della nuova resistenza spagnola 1939-1961” (Turín, Einaudi, 1962), que recoge canciones antifranquistas recopiladas en España por un grupo de italianos que viajó por España un año antes, aparece un contrafactum de la canción, con el título “Ya se fue el verano”, con la partitura para ser cantada, y con esta letra:
Ya se fue el verano
Que tururururú, que tururururú,
Todos los ministros
Que tururururú, que tururururú,
En España nadie
Que tururururú, que tururururú,
La verdura es cara
Que tururururú, que tururururú,
Más de cien pesetas
Que tururururú, que tururururú,
Ya los españoles
Que tururururú, que tururururú,
Los americanos
Que tururururú, que tururururú,
Curas, militares,
Que tururururú, que tururururú,
Haced las maletas,
Que tururururú, que tururururú,
Ay, qué mala leche
Una nota al final de la página nos aclara:
También la nota aclara:
En 2012, el profesor de la Universidad de Sevilla Alberto Carrillo Linares, en un artículo titulado “Surcos de esperanza y gritos de libertad. Música contra el franquismo” da como autor de esta contrafactum al poeta Jesús López Pacheco (Madrid, 1930 - London, Ontario, Canadá, 1997), que se la cantó a los italianos el 14 julio de 1961, según las fichas que realizaron durante el viaje (Fondo liberovici-Jona. Carpeta 22 del Centro Regionale Etnografico Linguistico de Turín). Nos dice Carrillo en el artículo:
Ya se pie el verano, una coplilla satírica de 1959 sobre la vida cotidiana, pero que tenía la virtud de establecer relaciones entre la miseria de los españoles y el marco político. En realidad, se trataba de la parodia de una cancioncilla anterior, La tía Vinagre, interpretada en la nueva versión por Margot. El autor fue Jesús López Pacheco, quien se la facilitó directamente a los italianos, junto a la mujer del poeta, Marisol Lázaro, durante el encuentro que tuvieron en Madrid (Carrillo Linares, 2012, 92).
También esta autoría ha sido confirmada por el cantante alicantino Adolfo Celdrán, que a finales de los 60 tuvo gran amistad con el poeta, y que en 1971 grabó otra de las canciones de este cancionero (la titulada “Una canción”), y les puso música a varios de sus poemas: “Lo de Ya se fue el verano..., sí que lo recuerdo, y sí pienso que esa versión es de Jesús” (entrevista a Adolfo Celdrán: 30-9-25).
La curiosa adaptación, en traducción al español, es más o menos así (lógicamente, al traducirlo ha perdido la rima):
El verano ha llegado,
Estribillo:
Todos sus pequeños sirvientes
No hay carne en la olla
La estrella es de bronce
No hay dátiles ni tomates
No debes quejarte,
Los grandes señores
Ha llegado el verano,
EL VIAJE POR AMÉRICA:
El hecho que se editara el cancionero en Uruguay un año después de hacerlo en Italia (El siglo ilustrado, 1963) y la difusión del disco italiano por las radios europeas y americanas de tendencia izquierdista, hizo que esta versión antifranquista se grabara en América, a veces considerada como canción de la Guerra Civil española.
PÁGINAS RELACIONADAS:
50 AÑOS DE UN POLÉMICO VIAJE MUSICAL:
LOS POETAS DEL LIBELO:
Carrillo Linares, Alberto: Surcos de esperanza y gritos de libertad. Música contra el franquismo. Historia social, 73, 2012, 81-99.
DISCOGRAFÍA:
JORGE LÓPEZ PALACIO & LILIENTHAL: Colombia, paloma herida, LP (Pläne SMB 11, 1984). Editado en Alemania.













